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Una exploración profunda de cómo la violencia de ETA transformó la agenda política española durante la transición democrática, fusionando demandas nacionalistas vascas con lucha social.
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Una exploración profunda de cómo la violencia de ETA transformó la agenda política española durante la transición democrática, fusionando demandas nacionalistas vascas con lucha social. Jordi Canal examina la paradoja de una organización que desafió tanto a la dictadura como a la democracia, trazando cómo el terrorismo reconfiguró la política vasca y proyectó sus consecuencias en toda España.
Este tomo de ‘La España del siglo XX en 7 días’ de Jordi Canal desglosa la historia reciente del País Vasco a través del prismo de la violencia política, el nacionalismo revolucionario y la construcción democrática. El autor analiza cómo ETA, surgida a finales de los años cincuenta para activar una sociedad dormida bajo la dictadura, fusionó la demanda nacional vasca con objetivos sociales radicales, transformando el nacionalismo tradicional en un proyecto revolucionario que desafió tanto el franquismo como la democracia posterior.
Central en esta narrativa es la paradoja que define la política vasca contemporánea: una organización terrorista que invocaba la legitimidad de una lucha de liberación nacional, argumentando que solo la consecución completa de sus objetivos nacionalistas podría alcanzar una democracia ‘auténtica’. Canal examina cómo esta negación de la transición como cambio genuino generó una tensión duradera entre instituciones democráticas y movimientos que se reivindicaban como expresión del verdadero pueblo vasco. La violencia, lejos de disminuir con la instauración de la democracia, se radicalizó, evidenciando la antítesis fundamental entre el terrorismo y el Estado de derecho.
A través de testimonios, análisis de coyuntura política y reconstrucción de episodios clave, Canal demuestra cómo ETA colocó la cuestión vasca en el centro de la agenda española durante décadas, proyectando consecuencias que alcanzaron a toda la nación. El período analizado revela cómo la violencia política restructuró la vida pública vasca, marginalizando temporalmente los cauces institucionales en favor de movimientos revolucionarios, configurando lo que el autor denomina ‘la gran herida histórica de España’.